Abrázame más y más,
que el tiempo en su reloj eterno se detendrá
ante nuestras caricias y besos,
y en el susurro de tus labios diciéndome: te-e... d-e-s-e-o...
Deja que mis manos palpen tu cintura
y mis ojos se gocen de tu hermosura,
consintiendo en nuestras lenguas
un antojado juego de locura y oleadas de fuego...
¡Anda, ven, deja tu cabello en libertad!
Y verás como al unísono palpitarán,
nuestras cuerpos sin cesar...
al ritmo del compás que marcan tus caderas
al recorre con mis manos, tu piel sedienta de ansiedad...
Húndete conmigo en esta ardiente aventura.
Y sabrás que no existe una lógica,
en este limbo, que la metódica razón,
jamás ha podido explicar...
Porque sólo con un beso,
tan sólo, un beso,
sellaré para siempre: tu carne, tu deseo y tu pasión,
más allá de lo que otros no arrancaron
en su egoísta seducción...
אמיליו דה מונז
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