Con ella su codicia envenenó lentamente
cada instante de un te quiero,
con ella cada trivial imagen de la televisión fue más importante que un abrazo…
Con ella el trabajo se hizo obsesión
y los diálogos una esperanza de la imaginación.
Con ella los hábitos eran costumbres y las marcas
fueron los colores de memas discusiones.
Con ella los ensueños eran una casa, un perro y un coche,
pero mansamente cada segundo fue sólo eso…
y los momentos un robo más al estorbo del deseo.
Con ella las sonrisas fueron poco a poco lágrimas
y los sentimientos muecas de incoherencias que destruían
pedazo a pedacito su amor propio.
Con ella la ambición fue ceguera
y todo se hizo una cuenta más en un dictamen
de conveniencias…
Con ella no supe ser transparente por temor a perderla,
que de igual manera fue el infeliz resultado que tenerla…
Con ella la queja fue su bandera
y cada hombre una excusa de que mala suerte tiene la nena…
Con ella no había nada que no hiciera sin tener su negación
y cada palabra sin ser censurada en su sabia consciencia,
porque nada era bueno, sólo ella…
Con ella mi lengua en llagas terminó de cada bocado
que reparo el coraje por el sufrimiento de un amor frustrado…
Con ella… cada proyecto fue un altercado que terminaba
en un rencor sin final y en el final de todos los sueños empezados…
Con ella hasta los colindantes fueron de repentes amigos
que justificaban sin nada saber,
su funesta discreción.
Y ahora sin ella, solo sin ella,
hoy no habría estás letras
y mi eterno dolor por ella.
Sólo con ella,
sólo por ella…
אמיליו דה מונז
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