10:22
Desde las puertas del hospital la sala está atiborrada de gente en espera de ser atendidos, me acerco a la ventanilla; la empleada que ejerce como informadora ojeaba una de esas revistas del corazón y sin quitar la mirada a su apasionante lectura, me dice:
- Buenos días, ¿qué quiere?
Le respondo:
- Tengo un dolor repetidas veces y con los siguientes síntomas… etc.
Y como si la hostigara con mi presencia, me pregunta:
- Su tarjeta sanitaria, ¿nunca ha venido a este centro, verdad?
Mientras sus dedos rápidamente pulsaban las teclas de su ordenador, sentencié irónicamente:
- No, nunca suelo importunarme con la eficaz sanidad pública…
- Espere allí, por favor, le llamaran por su nombre.
Me indica con su índice que me haga un espacio entre la multitud entretenida para el mismo fin que yo y me devuelve esa tarjeta que tenía hace años, pero, que nunca había hecho uso de ella…
11:57
Después de jugar varias partidas de ajedrez en mi Iphone, leer varios artículos en el periódico del día evitando sin lograrlo tropezar con el mundo político del país, divagaba en cuestionar qué entienden los legisladores por crisis… Y si ciertamente, ante el espectáculo de sentir que mis impuestos sirven para pagar la feria de Frankfurt, 26 millones de € para que Carol R. y su comitiva disfrutaran por 10 días en Alemania para exponer el Catalán como lengua, en el presupuesto que asigna la Generalitat para aprender el Catalán y difundir el idioma (más de 600 millones de €), eso sin aludir el funcionamiento de las embajadas de Cataluña por algunos países, en el fracaso inoperante de las leyes de supuesta ayuda social, como el alquiler para emanciparse, las ayudas por maternidad, que aún después de un año de su promulgación oficial aún muchas familias no han cobrado… Y así tantas y tantas cosas en donde se derrocha a manos llenas el dinero de todos, me sigo preguntando qué es crisis para nuestros representantes democráticos.
En el medio de mis cavilaciones finalmente mi nombre…
12:23
- Sr. (…) Vaya a la puerta 2
Me espera una enfermera que evaluará mis síntomas
- Dígame que le ocurre…
Después de explicarle brevemente y sin más detalles que impliquen emocionalidad para facilitar su análisis sobre los hechos, me pide que me quite la camisa, trataba de recordar si me había cambiado la camiseta y cuándo fue la última vez en ducharme, uff, menos mal, fue anoche y antes de salir use desodorante y colonia, era todo un lujo, al menos no causaré una mala impresión… sin dilatar su mandato mi pecho estaba desnudo siendo explorado por el estereoscopio, tratando de ver en sus gestos algún indicio que tranquilizara mi impaciencia, aún a sabiendas que no era el médico de turno quien me diagnosticaba.
- Bien ahora túmbese en la camilla que enseguida vengo. (Me indica la enfermera)
Pasado 3 breves minutos se asoma ante la puerta con un cacharro lleno de algunos cables y un monitor que después de colocarme algunos adhesivos que sujetaban los cables en puntos estratégicos de mi pecho, enciende y me pide que permanezca tranquilo hasta que ella me lo indiqué. Era interesante ver a la diestra enfermera manejarse ante dicha tecnología, me sentí como un paciente más en cualquiera de estas series médicas de la televisión, menos mal, aún no había visto ningún Dr. House que se acercará a mí.
Después de un par de minutos imprime unas hojas continuas que dobla en el mismo orden eran expulsadas por la máquina y me dice afablemente:
- Vístase, por favor…
Acto seguido entendí el motivo de su amabilidad…
- Deme su mano que le colocaré este indicativo en la muñeca y esperará afuera hasta que le volvamos a llamar, gracias.
Y otra vez de nuevo esperando en la sala de espera de ese hospital, observaba que aún muchos de lo que antes esperaban seguían allí, me aprecié privilegiado y me preguntaba si hoy estaba de suerte.
Aunque quizás la prontitud de atenderme se deba a las características de mis presagios, tomando en cuenta que en las urgencias es normal esperar entre 4 a 8 horas como media estándar para ser consultado.
Vaya, que torpe he sido, no he cuestionado a la enfermera para que me indicase detalles de lo que ella ha evaluado en mí… Traté de calmar mi ansiedad y razoné que la enfermera que me exploró es como la recepcionista de un hotel, total sólo evalúa si amerito o no ser atendido por un médico.
Sentado de nuevo en la misma silla que antes esperaba, devolvía mi mente a la lectura fútil del periódico… Que Rajoy dice, que Rajoy critica, que Rajoy…, hasta los cojones de Rajoy. Es increíble que tantos lideres de Europa se unen para salir adelante del agujero financiero y este supuesto líder político, se dedica a llenar horas y páginas de la prensa en sólo hacer una política de desgaste al gobierno, cómo se puede uno fiarse de un individuo de tan pocas luces cuando aún no tiene ni en su propio partido las riendas y mucho menos la confiabilidad de la corrupción tan descarada que le salpica por los cuatro costados… Eso sin olvidar, que el gobierno tampoco ofrece mejores expectativas, carente de más iniciativas, atado por sus compromisos con cada autonomía se desangra sin posibilidad el futuro de mi pensión y la de nuestros hijos. Gastando cada cual en prioridades tan banales y absurdas como las televisoras autonómicas que en vez de informar y orientar a formar, son simplemente instrumentos del partido de turno en la comunidad que rigen, eso sin mencionar todas las emisoras de cada municipio o las innumerables querellas absurdas que hacen tantos consultorios pagados con nuestros impuestos, un ejemplo celebre, la de una comunidad porque un juez dictaminara en quitar la figura de un crucifijo en la aula de una escuela…
Lo terrible es que somos todos nosotros lo que pagamos esos errores y el de los banqueros, los verdaderos culpables de esta crisis, que en sus avaricias y lasitudes, estos mismos sinvergüenzas no escatiman en desahuciar a tantas familias y en seguir exigiendo mejoras y más capitalización de sus bancos al estado, mientras ellos ahora no ayudan a nadie en financiar a los autónomos y a los que con nuestro dinero le enriquecemos. A estos hijos de la mierda consumistas liberales, poco les importa si alguien ya no llega a pagarles, total sus aseguradoras cubrirán sus mermas y en peor de los casos el estado, es decir todos nosotros pagaremos sus pérdidas. Mientras los tribunales son oportunos a sus demandas por impagos, los casos penales y de otras índoles más imperantes son lentos e inútiles.
Todavía ningún estado ha tenido los cojones de sentar algunos de estos gorrones en un tribunal y exigirles responsabilidades y expropiar sus riquezas para pagar las injusticias que ellos han hecho. Por el contrario se trata a toda costa de seguir salvando el mismo estatus que ha llevado a la bancarrota al mundo entero; es un teatro kafkiano cuando vemos que a ese organismo inútil como el Fondo Monetario Internacional se le da más dinero y poder; que nunca previó, ni alertó de los riesgos que implicaban los fondos de altos riesgos, más bien alentaba a la liberación y globalización de la banca. Pero aún con más pavor, es que ningún gobierno planté eliminar estas bancas expropiándolas sin darle ninguna indemnización en compensación a lo que ya nos deben a todos y crear un nuevo modelo más supervisado y coherente con el fin que deberían tener, crecimiento y fortaleza del mercado. Total en la crisis del 29, la intervención de los estados fue la solución y la debacle sólo ha sido cuando los lobbies compraron gobiernos y gobernantes para que los dejaran a su libre albedrío y tengamos como resultado lo que hoy todos padecemos.
El sistema financiero está agónico, pero no porque no existan recursos y capacidad para sacarlo de su estado terminal, sino, por el poder de unos poco que tienen controlados a los gobiernos de cada estado, basta con oír al gobernador del banco de España expresar sus recomendaciones (discípulo de las teorías de la globalización neoliberal del mercado, esas que tanto defendió el tristemente célebre: G. Bush) y saber que su idea para mejorar esta en función de los mismos que nos llevaron a la ruina, sus sugerencias en optimizar, es flexibilizando el indefinido de un trabajador e intervenir a un banco, es capitalizándolo sin que el estado se apropie del mismo para que la banca por si misma se curé, es como seguir diciendo, confiemos en nuestros banqueros ellos saben lo que hacen nosotros a sus servicios somos…
Finalmente, me llaman…
13:47
- Sr. (…) Vaya a la puerta 2
Un enfermero de trato gentil me recibe y me indica de colocarme una bata y espere sentado en la camilla, mientras me coloco dicha indumentaria más descubierta que una simple toalla para el tocador, esperaba que el médico me atendiera. Vuelve el enfermero que me pregunta lo mismo que la anterior enfermera de antes, y vuelvo a relatar por tercera vez mis señales me toma la tensión y me dice que me tome una pastilla y me quede acostado en la camilla mientras el médico viene para atenderme.
14:18
Regresa el enfermero y me pregunta:
- ¿Cómo se siente?
Tratando de contener mi contrariedad por no ver aún a un médico que me atienda, suspiro y respondo:
- Con frío y en el inicio del malestar que antes le había indicado.
El enfermero me dice que me calme que le comentará al médico mi situación... Y sigo en la camilla a la expectativa, sin más voluntad que dejarme ante las circunstancias; mientras me entretengo escuchando las voces de otros pacientes y familiares que me circundan por todos lados, de las mamparas de telas blancas envejecidas que nos dividen.
14:52
Otra vez el enfermero, con una minúscula pastilla en sus dedos me la da para que me la ponga debajo de la lengua y espere que en breve el médico venga…
15:12
Aparece por fin el médico en escena, una señora madura, vital, de tez morena, rasgos latinos y con acento sudamericano, rostro inexpresivo y sosegado, con ciertos indicios de estrés…
- Dígame que le sucede…
Y ya con resignación cuento por cuarta vez mis achaques, después de comentarle mi situación, le exteriorizo que ahora justamente vuelve el dolor con cierta intensidad; la médica me explora con el estereoscopio, se gira y le comenta algo en susurros al enfermero que permanecía detrás de ella en actitud vigilante, se dirige de nuevo a mí y me pregunta:
- ¿Ha sufrido alguna gripe recientemente o no se ha curado bien de algún refriado, ha sentido mareos, dolor estomacal, sudores, es Vd. fumador, le duele sólo aquí o en esta zona, es alérgico a algún medicamento, sabe si es alérgico a algo específico, lleva una vida sedentaria, hace ejercicios, camina, le duele sólo cuándo hace esfuerzos o está en estado de calma, come regularmente en un horario determinado, su dieta alimenticia es balanceada, ahora le duele o le molesta, cómo es el dolor, trabaja, qué tipo de trabajo realiza, hace cuánto no consulta un médico, sufre Vd. de alguna enfermedad, dolores de cabeza, ansiedad, hipertensión, duerme bien, cuántas horas duerme, nauseas, vómitos, cansancio, fatiga, depresión, cuándo se hizo el último análisis de sangre y orina, se le nubla la vista, le duele al respirar, cómo se siente ahora, bien o mal?
Ante el interrogatorio de la médica, respire profundamente y trate de ir respondiendo en el mismo orden de sus preguntas, mientras ella palpaba mi estómago para verificar alguna dolencia y haciendo gala de mis facultades de memoria fui dando respuesta de manera concisa y objetiva a cada una de las cuestiones que me había formulado.
Notaba que su rostro no expresa ningún ápice de emocionalidad, sólo se limitaba a escucharme como ausente de lo que le voy refiriendo, al final me dice le haremos de nuevo un electro y volveré a ver cómo sigue…
Acto seguido el enfermero trae una silla de ruedas y me ordena que me siente en ella, moviliza la silla a una distancia de sólo 3 metros y señala que vuelva a acostarme en otra camilla en un cubículo supuestamente más intimo que el anterior, me pareció absurdo eso de la silla y le increpó:
- Perdone, pero aún puedo caminar y no estoy inconsciente…
Él de manera sonriente me explica:
- Es el protocolo…
Amablemente me ayuda a incorpórame y vuelvo a estar tumbado en una camilla. El enfermero se marcha y regresa casi a los dos minutos, trayendo consigo un frasco de suero y unas agujas, dejando los objetos al lado de mis pies, vuelve a salir y trae uno de esos artefactos para colgar el suero, con una máquina que regula el paso del liquido que entrará por mis venas…
Después de pincharme y colocarme en la parte superior de mi mano una aguja con un moderador de entrada se afana sin conseguirlo hacer funcionar el aparato que regula el paso del suero, desiste y me explica que no funciona bien, vuelve a marcharse y regresa con otra enfermera que al igual que él tratan de hacer funcionar el dichoso aparato… Ambos se van.
Mientras yo sigo pinchado y con el tubo de gomita sin que fluya nada, regresan los enfermeros con otra enfermera más, los tres deciden que el aparato no funciona y van por otro, vuelven los tres con otro aparato…
Tampoco el aparato en sustitución funciona o no saben cómo hacerlo funcionar. Los tres enfermeros se decantan por hacerlo de una manera más simple y rudimentaria… se llevan el aparato y traen un colgador sencillo y sin tanta tecnología.
Viendo lo absurdo de la situación le pregunto:
- ¿Protocolo…?
- No, hospital comarcal… (Me responde de manera divertida el enfermero)
El enfermero me pregunta, qué tal me siento y yo le indico que aún el dolor persiste… Se va y regresa con otra pastillita que me prescribe colocarla debajo de la lengua y esperar que se disuelva.
Pasados 5 minutos regresa el enfermero con la máquina del electro y siguiendo una rutina ya conocida dispone todo para tomar una lectura, hechas las comprobaciones de rigor se marcha; casi de manera súbita empiezo a sentir una mejoría notable, prácticamente ya no sentía dolor alguno.
En el reposo forzado en la cama, aparecen dos chicos de los servicios de ambulancia estresados, con sensación de agobio por la faena y muy preocupados de hacer bien su trabajo, le indican al enfermero de quitar el gancho que sostiene la medicación y despejar un poco el área para poder meterme en su camilla. Ante los acontecimientos le insisto al enfermero que quiero hablar con el médico, porque nadie me informa de nada y tampoco de ser trasladado a otro centro; inmediatamente reaparece el médico con una sonrisa afable, que me hace dudar más…
- No se preocupe es sólo rutina, le trasladamos a un hospital más grande para tener un estudio más detallado, en un par de horas estará en casa… Hasta luego.
Obviamente mi intranquilidad era mayor, sus palabras no indicaban ninguna pista de mi situación y el traslado sólo me angustiaba más.
16:34
Amarrado como un demente a un manicomio, en una camilla estrecha y en la ambulancia, observo el interior de la camioneta, una experiencia más, quién lo diría, yo en una ambulancia, jamás me hubiese imaginado esta escena y menos el sentirme tan agitado por un tema de salud…
- ¿Es necesario toda esta parafernalia para ir a un hospital y gastar el dinero de los contribuyentes cuando ya me siento en mejores condiciones? (increpó al socorrista que me acompaña)
Casi como si no hubiese entendido mi pregunta inocente, me responde:
- Hombre, teniendo como diagnostico una angina de pecho… Una isquemia, toda precaución es poca.
Y mientras el vehículo recorre calles, sin verlas y sólo sintiendo el vaivén del camino, mis ideas fluyen sin control ante lo expuesto por paramédico, pero, cómo que todo esto es de repente, cómo me ha sucedido esto… Y recordé en un flash los anuncios de las tantas cajetillas de tabaco que siempre he comprado asiduamente: “Fumar puede matar”.
17:15
Al bajar, las miradas de los que en urgencias esperaban en la puerta del hospital me hicieron sentir indefenso y lleno de angustias, sin saber qué hacer, qué decir, en las manos de otros…
Las puertas se abrían y mi camilla paso se hacía entre el tumulto de otros enfermos esperando en los pasillos también apostados en camillas, como de un hospital de guerra se tratase, un enfermero me ubicaba en un cubículo aislado por una cortina de aquél caos producto de la desorganización y las carencias hospitalarias. Con habilidad rasga la fina bata que traía del anterior hospital y de manera metódica comienza a colocarme los parches de conexión al electro, verificaba que la medicación intravenosa funcionara y de manera rápida hacia una lectura de mi corazón, sin mediar palabra, ejecutaba con rigor casi religioso una rutina en la cual se daba a conocer su adiestramiento en la faena.
- Tiene ahora dolor… (Me pregunta el enfermero)
Y yo le indico con un gesto de mi cabeza que no y le pregunto, si podría comer algo porque desde que llegue del otro hospital aún no había probado bocado.
- Creo que no, porque todas las pruebas se tienen que hacer en ayunas, pero, le preguntaré al médico.
- Por favor hágalo, porque sufro de migrañas y empiezo a tener dolor…
- Es normal la medicación que ahora se le da suele tener ese efecto colateral, trate de calmarse y no se mueva que lo dejaré conectado al monitor para saber cómo va el asunto, en un rato vuelvo. (Enfermero)
De nuevo solo, relativamente porque aún detrás de la cortina que brinda una incierta intimidad, oigo el bullicio de la gente que como yo esperan en ser aliviados de sus padecimientos, comienzo observar mi alrededor para calmar mi ansiedad y me doy cuenta que el box donde estoy es para reanimación… El desfibrilador listo y cercano a mí y al lado la mesa de pulido acero con un sin fin de inyectadoras y herramientas quirúrgicas me inquietan aún más, pero sin robarme mi calma habitual, mis ideas se centran en mi migraña que va en aumento y el enfermero sin llegar para comer algo, porque ya no aguantaba más…
La cortina se abre, es el enfermero, con una magdalena y un zumo pequeño de tetrapak me dice que sólo eso por ahora, porque el médico insiste que siga en ayuno. Mientras pienso que ese médico cabrón seguro que jamás ha sufrido una migraña…
Mi hambre y mi zozobra por calmar el dolor de migraña me hacen devorar con ansia el tentempié y sin más ánimo de litigar, me dejo ante las circunstancias que ya no podía controlar.
18:58
Vuelve el enfermero, con otro, ambos son de estatura pequeña, denotaban en sus caras que a pesar del estrés de su labor mantenían la frialdad que sólo concede la experiencia y la frustración de tantos deseos sin llegar en unas vidas colmadas del dolor de la realidad…
Mueven otra vez mi camilla, en un pasillo pleno de otras, con enfermos adoloridos y en la espera de una clasificación que supuestamente prioriza tramitar un caos propio de lo que no se organiza, sino que se intensifica en la mediocridad que algún burócrata realizó bajo el amparo de un político que llamó gestión de recursos… Ante aquella imagen surrealista, como una copia de cualquier hospital de los que un país del “G-20” llamaría: tercer mundo, veía con asombro en que se destinaban mis impuestos y las riquezas de ser un europeo de primera. Me colocan de nuevo en otro box de urgencias, más pequeño y dividido por unas mamparas y una cortina en la entrada que sólo da la sensación imaginaria de privacidad ante otros sin la suerte de ser depurados como prioritarios; finalmente iba estar en una cama, que bien podría reposarme sin estar incomodo. Después de volverme a enchufar a todo tipo de cables y tubitos de gomas transparentes, intento de acondicionarme y con desilusión me percato que la cama seguramente fue comprada en la generación franquista, más de un tercio de mis piernas quedaban fuera de la cama, tomando en cuenta que mi estatura es 1,81 cómo era posible que esta cama fuera sólo de 1,60 aproximadamente, seguramente se habían equivocado y la tenían de algún geriátrico que ya no estaba en uso.
Sin dejar que se marcharan los enfermeros le pregunto al que me atendía desde mi llegada:
- Disculpe, quedo casi sentado, sería posible una cama más acorde a mi estatura…
Él sin mostrar ninguna evidencia gestual se limita a decirme:
- Lo siento pero no nos quedan más cama y sea agradecido que al menos tiene esta.
Observando el pequeño cuarto de emergencias que estaba, miró que ahora a disposición tengo un timbre para pedir ayuda, además de tener muy a mano una botella para orinar, una pequeña mesa para apoyar los alimentos si es que alguna vez me los darán, ya que la migraña se hace sentir cada vez más. Trato de estar en la posición más cómoda posible, pero en una cama como esa, cualquier colocación resulta infructuosa...
19:15
Llegó la comida en una bandeja plástica que sirve para mantener el calor de los alimentos, una chuleta pequeña y fina de cerdo, con unas patatas enchumbadas en aceite, una pera y un vaso de agua… Mi apetito desata mi desesperación por aliviar mi migraña, aún a sabiendas que el sabor de estos alimentos eran iguales e insípidos en cada uno de ellos.
…Despertaba y mis ojos aún con una visión turbia que se iba aclarando poco a poco visualizaban a mi madre con una mirada llena de angustia y preocupación. No entendía por qué, pero intuía que algo había pasado, su abrazo tierno y lleno de alegría por ver que me despertaba me confundía más, además no entendía qué hacía en ese lugar lleno de otras camas y con esas cosas enchufadas a mi brazo, ese sitio que no era mi cama, ni mi casa, que hacía mi madre vigilante cuidando mi sueño, dónde estaba…
Y quién era ese señor con bata blanca que le decía cosas a mi madre en un lenguaje que no llegaba a entender, pero que sabía que se refería a mí; cuando al fin pude gesticular alguna palabra, recuerdo que dije:
- ¿por qué no estamos en casa, qué te pasa mamá?
- Todo está bien mi niño, todo está bien, descansa que el médico seguirá curándote…
Años después comprendí que a los 6 años un coche me atropelló y apunto estuve de perder la vida, fue la primera vez en ser hospitalizado.
23:48
Mientras mi dedo pulgar presionaba en repetidas veces el botón de alarma de emergencia, yo contabilizaba mentalmente cuánto tardaba en aparecer alguien para acudir en mi ayuda, pasados 3’43” aparece un enfermero con acento portugués, cara de joven quinceañero, de 1,55 de altura y aún con un imberbe bigote, que me recordaba los pendejos de un culo.
- Me duele mucho la cabeza necesito algo para la migraña.
El párvulo enfermero me responde:
- En qué lado le duele, cómo siente el dolor, es constante o pulsante, está seguro que es dolor o sólo presión…
- No, en realidad finjo que me duele sólo para saber su opinión profesional sobre mi estado psíquico y de trastorno mental. Le repito, sufro de migraña, puede tener la amabilidad de avisar al médico sí me da un calmante con ibuprofeno con el cual reacciono bastante bien.
- Sólo que tengo que certifica que de verdad es una migraña. Refutó el enfermero.
Irritado por la situación, le respondo:
- Chaval, repita conmigo sufro de migraña, cuál es la parte que no entiende de sufrir migraña…
Insiste el cándido nene…
- Si lo entiendo, sólo que puede ser una simple jaqueca…
A ese punto y agobiado por el dolor de la migraña, mi dedo pulgar pulsa nuevamente la alarma mientras que el enfermero sigue dándome sus magistrales opiniones, yo hago caso omiso.
Viene otro sanitario ya mayor y que denota más experiencia, preguntándome qué me sucede, yo le indico que su colega no entiende que tengo migraña y deseo calmar el dolor… El enfermero, de una manera discreta le indica al otro que salga del cubículo y a los dos minutos me traía unas patillas para aplacar el dolor.
En el cuchitril de al lado se escucha que uno de los enfermos tiene una radio que aún con su bajo volumen se distingue con claridad las noticia del día. Otra vez la política nacional el eterno teatro de lo absurdo… Por un lado, el gobierno disfrazando una crisis que no sólo se siente, sino que se padece y por el otro, el majadero Rajoy y sus cuarenta ladrones, teniendo en cuenta dicho panorama no es de extrañar que en esta sociedad una parte de su población tenga como referentes a una Belén Esteban, muchas encarnan ese personaje sin matizar un ápice que el único legado que dejan en sus vidas es ensalzar una moral ramplona y pedestre en las formas y el fondo defendiendo supuestamente, el derecho de una madre soltera ante la injusticia de la vida… Obviamente, ni es talante de esa causa, ni de ninguna otra, sólo es una bufona de la hipocresía que rodea sus propios intereses y mezquindades, a más a más, para no entrar en la raya de su nariz hecha polvo; eso sin olvidar el mal gusto de soportar un Jorge J. Vázquez, otro crack de la edificante televisión Española. Aún no puedo entender que estos programas logren el 13% de la audiencia televisiva de este país, mientras que la mayoría subsiste ante los embargos, desahucios y celebraciones disparatadas del gobierno innocuo porque las cifras del paro bajaron… Ante esta feroz realidad, nadie se hace solidario delante de esto hechos que nos incluyen a todos, no sólo porque lo sufren muchos, sino también porque todos estamos pagando la financiación que NO están dando los bancos a NADIE, excepto al Real Madrid, siendo ellos, los bancos, los indiscutibles culpables de esta tragedia.
Dónde está esa juventud luchadora de los 60 que hizo temblar y cambiar el poder en Europa, dónde están los jóvenes que defendieron el futuro de ellos y los futuros pensionistas, dónde están los que defendían el derecho de la libertad y la justicia real… Dónde, cuando el letargo social acepta correctamente que las instituciones judiciales dicten sentencias carentes de coherencia y sentido común, o en el mejor de los casos, sea la opinión pública y los medios de comunicación los que juzgan sin más, el estado de derecho de cualquier ciudadano, o se les pague a los corruptos para dictar charlas magistrales y ser presentados como héroes en un plató para exponer su filosofía de consunción… ¿A qué punto hemos llegado, qué sucesión le dejamos a nuestros hijos?.
Cómo es posible que un funcionario público sea eximido de toda culpa o sospecha porque la chusma pagada y simpatizante de ese personaje avale sus triquiñuelas, mientras que los tribunales de justicia parsimoniosos con los poderosos, vertiginosos con los menesterosos te exoneran si tienes una placa de “mosso”… No así, si corriges a tu hijo vas preso y sin retoño.
Y… No pasa nada, todos tranquilos… Total cuando llegue la fiesta del Rocío expiaremos nuestras culpas, lloraremos nuestros pecados y de rodillas pediremos por los impenitentes… eso sin mencionar, la Semana Santa, la fiesta del Corpus, Sant Jordi, la Diada, las victorias del Barça, los triunfos de Nadal, Gasol, el equipo del barrio en petancas, las corridas de toros, las fiestas del pueblo, el bautizo del hijo de mi vecino, la comunión de mi sobrina, la boda de mi prima, el último chiste del drogomanía “Luisma”, la siguiente barragana de “Lequio”, Gran Hermano, Operación Triunfo, la “Pantoja” y su candoroso entorno, las Fallas, la Selección, los zapatos de “Leticia”, el finde, San Juan, “Alonso y Ferrari”, el veranito, en fin…, hay tanto, que vivimos en un país lleno de optimismo y felicidad, aquí nadie tiene problemas, todos somos alegres y risueños. Total para qué protestar si hay tanto con lo cual entretenernos… ¡Gora Espainia y Visqui Catalunya!
Ufff, qué sueño me ha dado, mejor duermo, total, España va bien… Ea, a cantar:
“Vete a dormir ya no des más el tostón
y a pegar mocos en el colchón.
Estás muy cansado tienes los ojos rojos,
tienen sueño hasta tus piojos.
Vete a dormir ya no pintas nada aquí
y no te olvides de hacer pipi, ¡pi-pi!
Vete a dormir, vete a dormir,
¡Qué tus padres quieren vivir!” *
* El Hormiguero (CUATRO – TV)
- Zzzzzzzzzzzz…
02:43
El dolor en el pecho se me acusa de una manera más localizada y la cabeza me va estallar, llamó con el pulsador a los sanitarios de guardia y viene el enfermero que anteriormente me trajo las pastillas para la migraña, le explico los síntomas y me dice que aguarde un momento que le explicará al médico de asistencia para que evalué mis señales y me indique alguna medicación.
03:17
Reaparece el practicante acompañado con una señora de cabellera gris y masa corporal gruesa, con notoria cara de haber sido despertada de su placido sueño, me pregunta que es lo que me sucede, su acento ruso es bastante patente; le explico dónde me duele y le describo cómo es el dolor, el enfermero trata de seguir mi explicación haciéndose eco de mis palabras, ella con un gesto de desazón le expresa que se callé y trata de seguir mi explicación… Observo con sorpresa que le cuesta entender mis palabras y deduzco que su manejo en el castellano es aún deficiente, no me queda duda cuando oigo en susurro que el enfermero comenta para sí mismo en catalán que aún no habla bien español. Ante dicha situación le pregunto en alemán:
- Sie spricht Deutsch, Italienisch oder Englisch?
Ella me responde:
- Ja, besser in Deutsch.
Y otra vez vuelvo exponer las dolencias en alemán, la doctora con un gesto de alivio determina que me deben subir la dosis de la medicación enchufada a mis venas y con un gesto cortés se retira, mientras el enfermero sigue sus órdenes rezongando entre dientes: es que los contratan sin ni siquiera saber español…
El dolor sigue latente aunque paulatinamente noto como de manera muy pausada va disminuyendo.
Ahora entiendo la crisis de médicos que vive el país, normal se les exige mucho a los profesionales de aquí, mientras que a los extranjeros se le facilitan los trámites, además de los paupérrimos sueldos que devengan los galenos, los graduados oriundos prefieren marchar fuera no sólo por sus condiciones económicas más acorde a sus esfuerzos académicos, sino, por el trato más justo y profesional con el cual son atendidos, aquí un concejal de pueblo ganas más que un clínico ya especializado, es decir, es más importante el poder político que aquellos que por vocación, devoción y mucha voluntad salvan vidas… Y no es que sea xenófobo contra los médicos extranjeros, que seguramente también y sin duda alguna, son excelentes profesionales, sino, a la absurda solución que los políticos han concebido en solucionar las carencias del sector; es más cómodo contratar internos forasteros, que aceptan salarios básicos, que a los nacionales que exigirán y con razón, una paga más justa a sus responsabilidades y desempeño. A todo esto amén del gremio de los profesionales de la enfermería, que con contratos basuras y expuestos a todo tipo de vejación por parte de la distintas autonomías contratantes.
Y ante la chapuza de estas realidades, los sindicatos son solamente máquinas de recaudación de sus afiliados, muy eficaces al final de mes descontando sus cuotas de alistamiento de la cartilla de los ya explotados trabajadores de la sanidad pública, estos parásitos llamados sindicatos que dicen defender los derechos de la clase obrera, son peores que las patronales, al menos, en estos últimos ya se sabe que el fin perseguido es en interés de los regentes, en cambio en los otros, son como la iglesia católica de este país, por un lado defienden la vida de los embriones y por el otro van a África impulsando el sida, con la negación del preservativo en la dudosa moral de un Papa que debe tener tatuado en sus nalgas la esvástica, acto de fe de sus crédulos inicios en las juventudes hitlerianas de la Alemania nazi, eso sin no mencionar, que todas las caridades que hacen los señores clérigos no son precisamente en función del legado cristiano de Jesús de Nátzrat, sino, que es fácil hacer misericordia con el dinero que dan los estados y las recolectas en nombre de Dios en mantener estas instituciones, en pocas palabras, los actos de bondad de “Caritas” y sus ramificaciones, son en realidad abonada por todos nosotros y NO con la pecunia propia de la iglesia católica que como siempre nos quieren engañar… Es cuestión de sentido común, quién paga la manutención y la infraestructura, de tantos templos, el salario de los presbíteros, la holgada y opulenta vida de los obispos, sus colegios elites, seminarios y la cómoda existencia de las monjas que entre cánticos y plegarias en una sola voz, engordan palmo a palmo al mismo ritmo que sus letanías en el “santo rosario” por los pecadores… Quién sufraga los gastos de sus campañas publicitarias por los medios de comunicación en contra del aborto, y normal que lo hagan, ninguno es padre o madre oficialmente para entender lo que significa y mucho menos ayudan a contribuir con los gastos de las familias en apuros y si lo hacen, somos nosotros quienes costeamos la gloria por sus favores; es lógico que la iglesia católica se preocupe por el aborto, sino, no habrían más niños, no tendrían bautizos, catequesis, comuniones y lo más importante, no tendrían niños con quiénes desfogar el divino yugo del santo voto de la “castidad”…
En todo caso, ante la indisciplina popular y la dudosa moral católica, la conferencia episcopal de España, nos ha recordado que aún tiene el poder de mandarnos directos al infierno, lástima que sólo han amenazado a los médicos que cumplan con la ley del aborto… Pobres, como si ya no tienen bastante trabajando con las mensualidades mezquinas que dan las distintas autonomías, ahora serán castigados por el poder divino del clero a ser excomulgados si ejecutan la ley… Y yo como tantos otros, que llevamos años esperando nuestras apostasías, aún no nos excomulgan, no es justo, mira, que me esfuerzo para que lo hagan y no hay manera, y eso que llevo años sin darles ni un céntimo a sus arcas y nada, habrá que hacerse médico… A ver si funciona; total, en la próxima declaración de la renta, marca la equis por la iglesia que hace tanto por tantos…
Para que exista la devoción en las masas tiene que haber una gran mentira, cuidadosamente irrigada con dinero y con el silencio cómplice de algunos tarambanas virtuosos. No sucumbir a la tradición de la morralla, es simple, dudar de todo y de todos, esto siempre ha sido el principio cardinal de la inteligencia y el umbral a la sapiencia, privilegio para muy pocos… Sólo así, entenderemos que Dios no es igual a iglesia y que iglesia no es igual a Dios, porque toda institución que diga ser portadora de la verdad, no hace otra cosa, que crear a Dios a su imagen y semejanza; que democracia no es reciprocidad y reciprocidad no es democracia, porque mi derecho de opinión y de igualdad es una mera estadística en cada quinquenio; que periodismo no es informar e informar no es periodismo, porque cuando se manipula orientar, el poder es de unos pocos y la tiranía está por encima de cualquier soberanía… Que justicia no es equidad, ni equidad es justicia, porque siempre será el deber del lacayo y el derecho del poderoso en contratar al mejor intérprete ante el magistrado; que la ley no es la razón, ni la razón la ley, porque esto es tan sólo el zócalo de nuestra cruel sociedad impartiendo clemencia y caridad…
“Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda”.
Martin Luther King.
Después de tres días y 4 horas en un catre de urgencias, pasar hambre y ser pinchado más que un muñeco de vudú, los médicos no dieron a ciencia cierta con mis dolencias, pasado ya dos meses, nadie me llamó para los exámenes que en rigor en otro hospital se harían…
Hoy… Después de dos infartos, un stent, otra angina de pecho el mundo sigue en su puta locura y yo, con la única posibilidad de compartir esta experiencia sin que por ello signifique que nuestro místico sistema democrático cambiará en nada…
Ah, perdón lo olvidaba, si ha variado, España sigue con el más peyorativo presidente de su real democracia monárquica, un fantoche parlamento y los 4 millones 700 mil parados que celebraron con gran deleite el triunfo de la roja en la copa Africana…
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