Bendito amor,
narcótico que nos deshumaniza
en aras de la procreación
convirtiéndonos en esclavos de la ilusión,
más destructora de cualquier forma de vida...
Bendito amor,
anfeta que en promesas
de tranquilidad nos ata en el sufrimiento
por la hipoteca, los hijos y la marital sociedad,
lacra de parejas.
Bendito amor,
instinto de corporación por la supervivencia
que nos obliga a la fidelidad,
fracturando nuestra naturaleza y robándonos
en una equivocada elección
los mejores años de nuestra existencia...
Bendito amor,
droga legal de las deidades humanas
que nos crucifica en el pecado original
de la manipulada mentira sacra
de un Dios paternal que nos machaca
siglos y siglos sin piedad,
con la crueldad más infinita
de la sangre derramada
que por lascivia la historia avala.
Bendito amor,
que en su nombre todo vale,
porque en la hipocondría
engañar, poseer y matar,
justifica traspasar el alma
por unos segundos de felicidad...
Bendito amor,
que en tu idealismo
educados somos
y en tu quijotismo
como bobos todos
forjamos un clamor
de mendigos
por no estar solos.
Bendito amor,
cuánto holocausto
por ser un dúo,
sólo permanecerán
los egoístas,
la novedad
y los que en la lujuria
se veneran.
Bendito amor, maldito,
cuánta obsesión
por una simple pasión,
tu miseria es regalar
esperanzas de las esperanzas
y con el tiempo
he comprendido,
que ya no me estafas,
porque hoy tengo
el encanto divino
de un verdugo esgrimiendo
su afilada hacha...
אמיליו דה מונז
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