¿A qué saben mis besos...?
Y tú me preguntas…
¿A qué saben mis besos?
Quizás, tal vez, saben mis besos…
A un negocio sin intereses y desinteresado,
a una elección permanente y no obligada por dolor y sangre,
a la amistad que no necesita razones para ser justa y auténtica…
¿A qué saben mis besos?
A la pasión contenida en otros tantos besos,
a la esperanza siempre deseada y jamás venida.
A esos que una vez fueron y el tiempo ha diluido
en cada instante ya vivido,
porque nunca más volverán a ser la intención que han sido…
Al consuelo de mis miedos
y a la calma de mis codicias,
a mi soledad eterna
y a la plenitud de mis deseos…
¿A qué saben mis besos?
A esos minúsculos soplos
que muchos se conforman en llamar felicidad,
y sólo son una ínfima parte del consuelo
por vivir, ocultando lo más cierto,
que todo si excepción y por sorpresa moriremos…
¿A qué saben mis besos?
Al azar de mis opciones siempre equivocadas,
porque nada, ni nadie jamás garantizará
que el principio azul
será la repugnante rana de los cuentos…
¿A qué saben mis besos?
A víctima y victimario,
a verdugo y ejecutado,
a ilusión he ilusionado,
a maleficio y hadas,
a tus sueños y pesadillas,
a tus lágrimas y las mías…
¿A qué saben mis besos?
A creer una vez más,
que por fin será,
lo que siempre has deseado…
אמיליו דה מונז
No hay comentarios:
Publicar un comentario