Aquellos besos no,
esos... no,
esos que recuerdo yo,
no sabían a ti ni a mí,
aquellos besos eran de los dos...
Aquellos besos, fueron los que siempre han sido
todos mis besos y nadie me volvió a besar,
como aquellos besos que tú alguna vez me dabas...
Esos siempre serán los besos
que van en nuestra mochila llena de tantos miedos
y tan vacía de vivir en tantas vidas...
Porque los recelos por ajenos arremeten
y los fracasos advierten,
pero la esperanza
por lo que fue el referente vence.
Y es que del primer amor, lo bello
es el desconocimiento a la fealdad
por lo que después vendrá,
recordando sólo la felicidad
de este cuento bullanguero,
en donde hay más silencios
que los anhelados besos...
Si, aquellos besos, son como las cartas que nunca te di
que en cenizas quedaron en el fuego y en mí,
esos besos que nunca volvieron a saber a ti...
Aquellos besos,
siempre serán esos,
los besos,
los que hoy ya no recuerdo
sí alguna vez te di...
אמיליו דה מונז
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