Anoche soñé despierto
que volvía a mi tierra
y no sentía alegría,
sino tristeza...
Anoche soñé
que al lado de mi amada,
cogidos de la mano,
cruzamos calles y veredas
de lágrimas en fango
y esperanzas ahogadas,
en la vida de tantos
por una revolución mancillada.
Anoche soñé despierto
que volvía a mi tierra
la que ya nunca fue,
porque ya no lo es
y ahora yo soy un raro...
Anoche soñé
que toreaba balas
y yo lloraba
por la sangre derramada
de mi otrora patria.
Anoche soñé
que volvía a mi tierra
y la miseria se cagaba
en la bandera aquella
que de niño le cantaba.
Y entonces alabé,
que antes yo también soñaba...
Soñé que a mi tierra
volvía anoche,
entre marchas y pancartas
todos danzan
lo mismo que en mi infancia,
su pendeja amocracia...
Y es que mientras fluya
el negro maná,
pueblo guevón
siempre será.
Anoche soñé despierto
que volvía a mi tierra
a donde yace mi padre muerto,
uno de tantos
que emigraron de lejos
y jamás volvieron...
Soñé volviendo
a la tierra
de las arepas y las cachapas,
del papelón y la guayaba,
la de hallacas y parrandas,
la del chicharrón y el pabellón,
la del cambur y el tostón,
la del tamarindo y empanadas,
la de hamacas y catres,
la del Sol todo el año,
la de mis hermanos
y mi viejita madre...
Anoche soñé
que soy un extranjero
en mi propia tierra
y despierto
recordaba
lo infeliz
que estaba.
Y comprendí
que nada
ha cambiado
de lo que yo soñaba.
Anoche soñé
que no volvía
a mi tierra extraña...
אמיליו דה מונז
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